Cómo usar la práctica del Sumi-e para mejorar la concentración

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La práctica del Sumi-e puede convertirse en un ejercicio de concentración porque nos invita a prestar atención a varias cosas que suceden en el momento: la presión del pincel, la cantidad de tinta y agua, la dirección del gesto, la respiración, la postura y el espacio que dejamos vacío.

No necesitamos pintar durante horas ni intentar dejar la mente completamente en blanco. Podemos trabajar la concentración de una forma mucho más sencilla: elegir una sola tarea, reducir las distracciones y observar con atención cada movimiento del pincel.

Una práctica enfocada puede seguir estos cinco pasos:

  1. Preparar el espacio y apartar las distracciones.
  2. Elegir un único ejercicio o motivo.
  3. Observar antes de hacer cada trazo.
  4. Mantener la atención en el movimiento mientras el pincel toca el papel.
  5. Detenernos al final para observar qué ha ocurrido.

En Sumi-e, el resultado importa, pero también importa todo lo que sucede antes y durante cada pincelada.

Elemento de la práctica Dónde ponemos la atención
Pincel Presión, velocidad, ángulo y dirección
Tinta Intensidad, humedad y cantidad
Papel Absorción y respuesta al pincel
Respiración Ritmo y continuidad del gesto
Motivo Forma, dirección y estructura
Espacio vacío Relación entre lo pintado y lo que dejamos sin pintar

Por eso, cuando utilizamos el Sumi-e para trabajar la concentración, no buscamos hacer más cosas. Buscamos justamente lo contrario: prestar más atención a menos cosas.

Si acabas de descubrir esta técnica, antes de trabajar la concentración puede ser útil conocer qué aprender primero en Sumi-e antes de crear composiciones complejas para construir una base técnica progresiva.

¿Por qué el Sumi-e exige tanta concentración?

En otras técnicas podemos detenernos, corregir una línea, cubrir una zona o volver varias veces sobre el mismo lugar.

En Sumi-e, cada pincelada tiene una presencia propia.

Cuando el pincel cargado de tinta entra en contacto con el papel absorbente, debemos decidir y ejecutar el movimiento. La presión, la velocidad o una pequeña variación en la cantidad de agua modifican el resultado.

Esto nos obliga a estar pendientes de lo que estamos haciendo.

Para pintar una hoja, por ejemplo, necesitamos observar:

  • dónde empieza el pincel;
  • cuánta presión aplicamos;
  • en qué dirección lo movemos;
  • cuándo comenzamos a levantarlo;
  • cómo termina el gesto.

Durante unos segundos, nuestra atención se concentra en una acción muy concreta.

La práctica consiste en repetir muchas veces esta situación.

No necesitamos obligarnos a “concentrarnos”. Podemos crear las condiciones para que la propia actividad nos invite a hacerlo.

Concentración en Sumi-e no significa pintar lentamente

Podemos asociar concentración con lentitud, pero en Sumi-e no siempre van juntas.

Algunos movimientos necesitan realizarse despacio y otros requieren rapidez y decisión.

Lo importante es que el movimiento sea consciente.

Un trazo rápido puede exigir mucha atención porque debemos decidir previamente:

  • la dirección;
  • la presión;
  • la carga de tinta;
  • el punto de inicio;
  • el momento en el que levantaremos el pincel.

La concentración ocurre antes y durante el gesto, no necesariamente porque estemos moviendo el pincel lentamente.

El objetivo no es convertir cada pincelada en algo extremadamente controlado o rígido, sino conseguir que nuestra atención acompañe el movimiento.

1. Empieza eliminando la multitarea

Si queremos utilizar el Sumi-e como una práctica de atención, podemos empezar por algo muy sencillo: hacer únicamente Sumi-e durante ese tiempo.

Podemos apartar el teléfono, cerrar otras tareas y preparar solo los materiales que vamos a utilizar.

No necesitamos crear un espacio perfecto.

Basta con tener a mano:

  • papel;
  • pincel;
  • tinta;
  • agua;
  • un recipiente o plato para preparar tonos;
  • un paño.

Si cada pocos minutos miramos el móvil, respondemos un mensaje o nos levantamos a buscar algo, nuestra atención tiene que volver continuamente a la práctica.

Por eso es útil preparar primero todo lo necesario.

También es importante que la práctica no se convierta en una búsqueda constante de resultados perfectos. Si esta parte te resulta difícil, puedes consultar cómo practicar Sumi-e en casa sin frustrarte y aprender a organizar sesiones más sencillas y realistas.

2. Antes de pintar, observa

Uno de los ejercicios más sencillos de concentración en Sumi-e ocurre incluso antes de tocar el papel.

Observa el motivo.

Si vas a pintar bambú, no empieces inmediatamente a realizar hojas.

Mira:

  • hacia dónde crecen;
  • cuáles se cruzan;
  • dónde aparecen los cambios de dirección;
  • qué hojas son más largas;
  • dónde se agrupan;
  • qué zonas quedan vacías.

Podemos dedicar treinta segundos o un minuto simplemente a observar.

Después comenzamos a pintar.

Este pequeño intervalo cambia nuestra relación con el ejercicio.

En lugar de mirar rápidamente y copiar, intentamos comprender primero qué características son realmente importantes.

La observación se convierte así en parte de la práctica.

3. Utiliza la respiración como punto de inicio

No necesitamos realizar ninguna técnica respiratoria especial.

Podemos utilizar simplemente una respiración natural como señal para empezar.

Por ejemplo:

Inspiro → observo el movimiento que quiero hacer.

Exhalo → realizo el trazo.

Después detenemos el pincel y volvemos a observar.

Esto puede ser especialmente útil cuando tendemos a realizar muchos trazos seguidos sin prestar atención a ninguno.

La respiración introduce una pequeña separación entre un gesto y el siguiente.

No se trata de sincronizar cada pincelada de una manera rígida, sino de evitar que la mano avance automáticamente mientras nuestra atención está en otra parte.

4. Practica un solo tipo de trazo

Uno de los mejores ejercicios para trabajar la atención consiste en reducir la práctica a una sola variable.

Por ejemplo, podemos dedicar diez minutos únicamente a cambios de presión.

Realizamos una línea.

Observamos.

Realizamos otra.

Comparamos.

Podemos preguntarnos:

  • ¿he empezado con demasiada presión?
  • ¿el trazo se ha estrechado donde quería?
  • ¿he acelerado al final?
  • ¿había demasiada agua?
  • ¿el movimiento ha sido continuo?

Después repetimos.

No necesitamos realizar cincuenta trazos rápidamente.

Resulta más útil realizar menos y prestar atención a las diferencias.

Para trabajar específicamente esta parte, podemos utilizar los ejercicios de pincel de Sumi-e para principiantes, donde los movimientos básicos pueden practicarse en sesiones breves antes de aplicarlos a una obra completa.

5. Repite sin intentar hacer copias

La repetición es especialmente interesante para trabajar la concentración.

Supongamos que hacemos diez hojas de bambú.

Si nuestro objetivo es que las diez queden exactamente iguales, es probable que terminemos pensando principalmente en el resultado.

Podemos plantearlo de otra manera.

En cada hoja observamos una variable:

Hoja 1: presión.

Hoja 2: velocidad.

Hoja 3: dirección.

Hoja 4: cantidad de tinta.

Hoja 5: entrada del pincel.

Hoja 6: salida del pincel.

Después podemos repetir la secuencia.

Así, el mismo ejercicio se convierte en varias pequeñas tareas de atención.

La repetición deja de ser mecánica porque cada pincelada tiene una pregunta asociada.

Si quieres ampliar esta forma de entrenamiento, puedes utilizar estos 7 ejercicios de Sumi-e para ganar control del pincel para trabajar presión, velocidad, dirección y respuesta de la tinta.

6. Utiliza motivos sencillos para mantener la atención

Cuando queremos trabajar la concentración no siempre conviene elegir inmediatamente una composición compleja.

Los motivos tradicionales permiten reducir la actividad a movimientos concretos.

Bambú

Podemos concentrarnos en la presión, dirección y ritmo de las hojas.

El bambú resulta especialmente útil porque combina distintos movimientos dentro de una estructura relativamente clara.

Podemos trabajar primero una hoja.

Después varias hojas.

Más adelante, tallos, nudos y ramas.

Si quieres utilizar este motivo como ejercicio técnico, puedes seguir la guía sobre cómo pintar bambú en Sumi-e paso a paso.

Flores

Las flores plantean otro tipo de observación.

Antes de empezar podemos fijarnos en:

  • la dirección de los pétalos;
  • la posición del centro;
  • qué pétalos son realmente necesarios;
  • cómo se relacionan flor, tallo y hojas;
  • dónde dejar espacio sin pintar.

Esto obliga a pasar de una observación general —“quiero pintar una flor”— a preguntas mucho más concretas.

La guía sobre cómo pintar flores en Sumi-e: trazos básicos y composición permite profundizar en este tipo de práctica.

Orquídea, ciruelo y crisantemo

La orquídea puede ayudarnos a observar la continuidad de movimientos largos y curvos.

El ciruelo nos obliga a prestar atención a los cambios de dirección y al contraste entre ramas fuertes y flores delicadas.

El crisantemo plantea el reto de repetir numerosos trazos sin convertirlos en una sucesión automática de pinceladas idénticas.

Cada motivo propone una forma diferente de atención.

Lo importante no es cambiar constantemente de tema, sino identificar qué queremos observar mientras lo practicamos.

7. Aprende a detenerte después de cada trazo

Una práctica concentrada no consiste únicamente en hacer.

También consiste en detenerse y mirar.

Después de realizar un trazo podemos esperar uno o dos segundos.

No necesitamos analizarlo durante mucho tiempo.

Simplemente observamos.

¿Qué ha ocurrido?

Quizá la tinta se ha extendido más de lo esperado.

Quizá hemos utilizado demasiada presión.

Quizá la forma resulta diferente a la que imaginábamos.

Después hacemos el siguiente movimiento.

Esta pequeña pausa ayuda a evitar una tendencia frecuente: realizar una pincelada que no nos gusta y responder inmediatamente haciendo otras cinco para intentar corregirla.

En Sumi-e, muchas veces resulta más útil detenernos y comprender qué ha ocurrido.

Un ejercicio de concentración con Sumi-e de 10 minutos

Podemos practicar la atención incluso cuando disponemos de poco tiempo.

Minuto 1: preparación

Coloca los materiales y aparta las distracciones.

Minutos 2-3: observación

Observa el pincel, prueba la carga de tinta y realiza dos o tres movimientos sin buscar un resultado concreto.

Minutos 4-8: un único ejercicio

Escoge solamente uno:

  • líneas con cambios de presión;
  • hojas;
  • curvas;
  • degradados;
  • pequeños grupos de bambú.

Realiza un trazo y obsérvalo antes de continuar.

Minutos 9-10: revisión

Mira toda la hoja.

Escoge:

  • un trazo que haya funcionado bien;
  • uno que quieras repetir;
  • una cuestión que quieras observar en la próxima sesión.

No hace falta producir una obra.

El ejercicio consiste en mantener la atención sobre una tarea durante esos diez minutos.

Un ejercicio con tinta para entrenar la observación

Podemos utilizar únicamente tinta y agua.

Prepara varios tonos de gris.

Después intenta realizar cinco trazos visualmente diferentes:

  1. Un negro intenso.
  2. Un gris oscuro.
  3. Un gris medio.
  4. Un gris claro.
  5. Un trazo muy diluido.

No busques simplemente obtener cinco colores.

Mientras trabajas, observa:

  • cuánta agua añades;
  • cómo cambia el pincel;
  • cómo responde el papel;
  • cuánto se extiende la tinta;
  • qué ocurre cuando el pincel empieza a perder humedad.

Es un ejercicio técnicamente sencillo, pero contiene muchas pequeñas decisiones.

Precisamente por eso puede convertirse en una buena práctica de concentración.

Un ejercicio con bambú para trabajar atención y ritmo

Empieza con un pequeño grupo de hojas.

Antes de cada pincelada:

  1. Decide la dirección.
  2. Observa la carga del pincel.
  3. Colócalo en el punto inicial.
  4. Realiza el movimiento.
  5. Levanta el pincel.
  6. Observa.

Después repite.

Cuando realices varias hojas, intenta además observar la relación entre ellas.

¿Tienen todas la misma dirección?

¿Hay suficiente espacio?

¿El grupo parece rígido?

¿Dónde debería aparecer la siguiente hoja?

De esta manera, la atención pasa progresivamente del trazo individual a la relación entre varios trazos.

El espacio vacío también requiere atención

Concentrarse no significa mirar únicamente aquello que estamos pintando.

En Sumi-e también debemos aprender a observar lo que no pintamos.

Después de realizar varios trazos podemos alejarnos ligeramente del papel y mirar el espacio que queda alrededor.

Podemos preguntarnos:

  • ¿hay una zona demasiado llena?
  • ¿necesito realmente otro trazo?
  • ¿qué espacio permite respirar al motivo?
  • ¿hacia dónde se dirige la mirada?
  • ¿podría detenerme aquí?

Esto introduce otro tipo de concentración.

Ya no observamos únicamente nuestra mano, sino la composición completa.

Para profundizar en esta parte puedes consultar la guía de composición en Sumi-e: cómo equilibrar vacío, tinta y movimiento.

¿Es necesario meditar para practicar Sumi-e con atención?

No.

Podemos utilizar el Sumi-e como práctica artística de atención sin realizar previamente una sesión formal de meditación.

El propio ejercicio ya nos invita a observar:

  • nuestra postura;
  • la respiración;
  • el pincel;
  • la tinta;
  • el papel;
  • el movimiento.

La International School of Sumi-e incluye dentro de su enfoque pedagógico aspectos relacionados con la concentración, la postura y la forma de ejecutar el gesto.

Puedes consultar su explicación sobre el aprendizaje y la práctica del Sumi-e.

Esto no significa que practicar Sumi-e deba convertirse necesariamente en meditación ni que sustituya a intervenciones dirigidas a problemas clínicos de atención.

Podemos utilizar esos principios de una forma mucho más sencilla: estar presentes en aquello que estamos haciendo con el pincel.

Qué hacer cuando aparecen distracciones

En algún momento de la sesión pensaremos en otra cosa.

No necesitamos considerar que la práctica ha fallado.

Podemos utilizar el propio ejercicio para regresar.

Por ejemplo:

Estoy pensando en otra cosa → vuelvo a observar la punta del pincel.

Me he distraído → observo cuánta tinta queda.

Estoy haciendo trazos automáticamente → me detengo antes del siguiente.

El pincel funciona así como un punto concreto al que devolver nuestra atención.

No buscamos una concentración perfecta.

Buscamos practicar repetidamente el gesto de darnos cuenta y volver.

Evita convertir la concentración en tensión

Existe una diferencia entre estar atento y estar rígido.

Si intentamos controlar absolutamente cada milímetro del movimiento, podemos terminar apretando demasiado el pincel, bloqueando la muñeca o conteniendo la respiración.

Podemos comprobar de vez en cuando:

  • si estamos apretando el pincel;
  • si los hombros están tensos;
  • si mantenemos una postura incómoda;
  • si estamos conteniendo la respiración;
  • si intentamos corregir cada pequeño resultado.

La concentración que buscamos debería ayudarnos a observar mejor el movimiento, no a volverlo más rígido.

¿Cuánto tiempo practicar Sumi-e para trabajar la concentración?

No es necesario empezar con sesiones largas.

Podemos utilizar:

10 minutos para trabajar un único movimiento.

15-20 minutos para combinar trazos y un motivo.

30 minutos para incluir técnica, motivo y una pequeña composición.

Si nos cuesta mantener la atención, empezar con diez minutos puede resultar más sencillo que imponernos una sesión de una hora.

Después podemos ampliar progresivamente el tiempo.

Lo importante es que durante ese periodo exista un objetivo claro.

En lugar de pensar:

Hoy practicaré Sumi-e durante 30 minutos.

podemos definir:

Durante estos 30 minutos observaré especialmente la cantidad de agua y la presión del pincel.

El segundo planteamiento proporciona a nuestra atención un lugar concreto al que regresar.

Cómo saber si estás prestando más atención durante la práctica

No necesitamos medir cuántos minutos conseguimos estar sin distraernos.

Podemos observar cambios más relacionados con la propia pintura.

Por ejemplo:

  • nos damos cuenta antes de que el pincel tiene demasiada agua;
  • hacemos menos movimientos automáticos;
  • observamos antes de añadir otro trazo;
  • distinguimos mejor pequeños cambios de presión;
  • recordamos con mayor claridad qué queríamos trabajar;
  • somos capaces de repetir un ejercicio sin cambiar constantemente de actividad;
  • detectamos antes cuándo la composición necesita detenerse.

También podemos notar algo importante:

cuando nos distraemos, volvemos antes a la tarea.

Ese regreso también forma parte de la práctica.

No juzgues la concentración por el resultado de la pintura

Podemos haber estado completamente atentos y producir una pincelada que no nos gusta.

También podemos realizar por casualidad un trazo bonito mientras nuestra atención estaba en otra parte.

Por eso no conviene utilizar únicamente el resultado artístico para evaluar la sesión.

Podemos preguntarnos:

¿He observado realmente lo que estaba haciendo?

¿Sé por qué este trazo ha quedado diferente?

¿He notado cómo cambiaba la tinta?

¿Me he detenido antes de realizar el siguiente movimiento?

Estas preguntas nos dicen mucho más sobre la calidad de la práctica.

Practicar con una profesora puede dar dirección a la atención

Cuando practicamos solos, es fácil pasar de un ejercicio a otro sin saber muy bien qué deberíamos observar.

Una clase puede aportar un objetivo concreto.

Por ejemplo:

Esta semana trabajaré la entrada y salida del pincel en las hojas de bambú.

Durante los días siguientes podemos repetir ese objetivo en casa.

En los cursos online de Sumi-e con Kaoru Hirose los diferentes elementos se trabajan progresivamente antes de reunirlos dentro de una composición. Esto permite que la práctica entre clases tenga una dirección concreta.

Para quienes prefieren aprender directamente junto a la profesora, Kaoru también imparte cursos presenciales de Sumi-e y pintura japonesa con tinta, con formación orientada a diferentes niveles.

Además, el Sumi-e puede trabajarse en contextos formativos artísticos más amplios. Kaoru desarrolla también cursos y masterclasses de Sumi-e en universidades y escuelas de arte, donde la técnica se aborda mediante diferentes motivos y ejercicios.

La formación guiada no sustituye la práctica personal.

Puede darle una dirección.

Podemos aprender una técnica o recibir una corrección durante la clase y utilizar posteriormente nuestras sesiones en casa para repetirla, observarla y asimilarla.

Concentrarse no es olvidar el resultado, sino atender al proceso

Cuando empezamos a pintar es fácil que nuestra atención esté casi completamente en la imagen final.

Queremos que el bambú parezca bambú.

Que la flor quede bien.

Que la composición funcione.

Pero durante la práctica podemos desplazar temporalmente esa atención hacia otra pregunta:

¿Qué está ocurriendo ahora entre mi mano, el pincel, la tinta y el papel?

Ese cambio puede modificar nuestra forma de practicar.

Empezamos a percibir cuestiones que antes pasaban desapercibidas: una pequeña variación de presión, el momento en el que el pincel pierde agua, una curva realizada con demasiada tensión o un espacio que funciona mejor si no añadimos nada.

Ahí es donde el Sumi-e puede convertirse en una práctica de concentración.

No porque tengamos que dejar de pensar en todo lo demás durante una hora, sino porque durante cada pincelada tenemos algo concreto que observar.

Preguntas frecuentes sobre Sumi-e y concentración

¿El Sumi-e ayuda a mejorar la concentración?

La práctica del Sumi-e puede utilizarse para trabajar la atención durante la actividad porque exige observar el pincel, la tinta, la presión, la dirección del gesto y el espacio. Conviene entenderlo como una práctica artística de atención y no como un tratamiento para problemas clínicos de concentración.

¿Cuánto tiempo debo practicar Sumi-e para trabajar la concentración?

Podemos empezar con sesiones de 10 a 20 minutos centradas en un único ejercicio. A medida que resulte más fácil mantener la atención sobre la actividad, podemos ampliar el tiempo o introducir motivos y composiciones más complejas.

¿Cuál es el mejor ejercicio de Sumi-e para trabajar la concentración?

Los ejercicios de líneas, cambios de presión, degradados de tinta y hojas de bambú resultan especialmente adecuados porque permiten concentrarse en pocas variables y observar inmediatamente cómo afectan al resultado.

¿Hay que meditar antes de practicar Sumi-e?

No. Podemos utilizar el Sumi-e como práctica de atención sin realizar meditación formal. Observar la respiración, la postura y el movimiento del pincel puede ayudarnos a mantener la atención sobre la actividad que estamos realizando.

¿Es mejor practicar Sumi-e en silencio?

Reducir estímulos puede facilitar la concentración, especialmente al principio. Sin embargo, no existe una norma que obligue a practicar siempre en completo silencio. Lo importante es crear un entorno que permita prestar atención al pincel y al ejercicio.

¿Qué hago si me distraigo mientras practico Sumi-e?

No es necesario empezar de nuevo. Podemos detenernos, observar el pincel o la tinta y regresar al objetivo que habíamos elegido para esa sesión. Detectar la distracción y volver a la tarea forma parte del propio ejercicio de atención.

¿Necesito saber dibujar para practicar Sumi-e?

No es necesario tener experiencia previa en dibujo para empezar con ejercicios básicos. Podemos trabajar líneas, puntos, curvas, cambios de presión y distintas intensidades de tinta antes de avanzar hacia motivos y composiciones completas.

¿Es mejor repetir un ejercicio o cambiar de motivo?

Si queremos trabajar la atención, puede resultar útil mantener durante un tiempo el mismo ejercicio o motivo. La repetición permite observar pequeñas diferencias entre cada gesto y evita que la novedad constante desvíe la atención del movimiento que queremos aprender.

Kaoru Hirose

Kaoru Hirose

Artista y profesora de Sumi‑e certificada por la International Sumi‑e Association de Tokio. Ha impartido cursos y exposiciones en Barcelona, Sitges, Berlín y otras ciudades europeas desde 2013.
Puedes seguir su trabajo en Instagram o conectar con ella en LinkedIn.

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