Qué aprender primero en Sumi-e antes de crear composiciones complejas

Taller de sumi-e Mar y gaviotas

Para empezar a practicar Sumi-e no necesitamos intentar crear una obra completa desde el primer día. Antes de trabajar composiciones complejas, conviene aprender, en este orden, a preparar los materiales, sujetar y mover el pincel, controlar la relación entre tinta y agua, realizar trazos básicos, observar formas sencillas y combinar unos pocos elementos dentro del papel.

El orden de aprendizaje recomendado en Sumi-e es:

  1. Conocer los materiales y preparar el espacio.
  2. Aprender la postura y la forma de sujetar el pincel.
  3. Controlar la presión, la velocidad y la dirección.
  4. Comprender la relación entre tinta, agua y papel.
  5. Practicar líneas, puntos, curvas y degradados.
  6. Pintar motivos sencillos por partes.
  7. Relacionar varios elementos sin llenar el papel.
  8. Introducir el espacio vacío, el ritmo y el equilibrio.
  9. Crear composiciones progresivamente más complejas.

Esta progresión permite construir una base sólida. Cuando comprendemos cómo responde el pincel y sabemos anticipar el comportamiento de la tinta, podemos concentrarnos en la composición sin tener que resolver todos los problemas técnicos al mismo tiempo.

Por qué no conviene empezar por composiciones complejas

Cuando descubrimos el Sumi-e, es habitual sentir el deseo de pintar directamente un paisaje, una flor completa, un pájaro sobre una rama o una escena con varios elementos. Sin embargo, una composición compleja reúne muchas decisiones simultáneas:

  • La posición de cada forma.
  • La dirección de los trazos.
  • La cantidad de tinta y agua.
  • La intensidad de los negros y grises.
  • La distancia entre los elementos.
  • El espacio que permanecerá sin pintar.
  • El ritmo general de la obra.
  • El momento adecuado para detenerse.

Si todavía no controlamos el pincel o no sabemos cómo reaccionará el papel, resulta difícil atender a todos estos aspectos. La frustración no suele aparecer porque no tengamos capacidad artística, sino porque estamos intentando resolver demasiadas cuestiones a la vez.

El aprendizaje resulta más claro cuando dividimos el proceso. Primero practicamos un trazo. Después lo convertimos en una hoja, un pétalo, una rama o una roca. Más adelante unimos varias formas y comenzamos a trabajar el equilibrio del conjunto.

En las clases online de Sumi-e seguimos precisamente esta progresión: practicamos primero cada elemento por separado y, cuando los movimientos están más asentados, los reunimos dentro de una composición.

1. Conocer los materiales básicos de Sumi-e

El primer paso no es pintar una imagen, sino comprender con qué vamos a trabajar. En Sumi-e, el resultado depende de la relación entre el pincel, la tinta, el agua y el papel.

Los materiales básicos son:

  • Pinceles de diferentes tamaños.
  • Tinta negra líquida o tinta sólida.
  • Un recipiente para el agua.
  • Un soporte o piedra para preparar la tinta.
  • Papel absorbente adecuado para la técnica.
  • Un fieltro para proteger la superficie.
  • Pequeños recipientes para preparar diferentes tonos.
  • Un paño para controlar la humedad del pincel.

No necesitamos comprar muchos materiales antes de empezar. Es preferible utilizar un conjunto sencillo y aprender cómo responde cada elemento. Un pincel nuevo no resolverá por sí solo la falta de práctica, del mismo modo que un papel de gran calidad no compensará una carga de agua excesiva.

La guía sobre las herramientas esenciales para la pintura japonesa explica qué función cumple cada material y qué necesitamos realmente para comenzar.

Aprender cómo responde el papel

No todos los papeles absorben de la misma manera. Algunos retienen el trazo durante más tiempo, mientras que otros hacen que la tinta se expanda rápidamente.

Antes de pintar motivos, podemos hacer pequeñas pruebas:

  • Una línea con el pincel bastante seco.
  • Una línea con mayor cantidad de agua.
  • Un punto con tinta concentrada.
  • Una mancha con tinta muy diluida.
  • Dos trazos superpuestos.
  • Un trazo rápido y otro más lento.

Estas pruebas nos muestran cuánto tiempo tenemos para mover el pincel y cómo cambia el borde de la tinta. En el artículo sobre cómo elegir el papel adecuado para pintura japonesa puedes profundizar en la influencia del soporte.

2. Preparar la postura y aprender a sujetar el pincel

Antes de trabajar formas reconocibles, necesitamos encontrar una postura que permita mover el pincel con libertad.

En Sumi-e no utilizamos el pincel exactamente igual que un lápiz. El agarre debe ser firme, pero no rígido. Los dedos sostienen el mango, mientras que la muñeca, el brazo y la postura participan en el movimiento.

Conviene prestar atención a varios aspectos:

  • Mantener los hombros relajados.
  • Evitar apretar el pincel.
  • Dejar espacio entre la mano y el papel.
  • Colocar el pincel en una posición relativamente vertical.
  • Utilizar el brazo en los trazos largos.
  • Coordinar el movimiento con la respiración.

Cuando sujetamos el pincel con demasiada tensión, los trazos suelen resultar cortos, inseguros y rígidos. La sensación de control no procede de apretar más, sino de conocer el movimiento que queremos realizar.

En Sumi-e para principiantes: cómo entrenar la mano y el gesto encontrarás una explicación más detallada sobre la postura, la respiración y la participación del brazo en el trazo.

3. Aprender a controlar la presión del pincel

La presión determina el grosor, la intensidad y la forma del trazo.

Cuando apoyamos únicamente la punta, obtenemos una línea fina. Cuando aumentamos la presión, una mayor parte del pelo entra en contacto con el papel y el trazo se ensancha. Al reducirla de nuevo, podemos afinar la salida.

Antes de pintar ramas, hojas o pétalos, conviene practicar:

  • Líneas finas.
  • Líneas gruesas.
  • Trazos que comienzan finos y terminan gruesos.
  • Trazos que empiezan gruesos y terminan finos.
  • Líneas que cambian varias veces de grosor.
  • Puntos realizados con diferentes presiones.

El objetivo no es que todas las líneas sean idénticas. Buscamos comprender qué movimiento produce cada resultado.

Esta práctica construye una especie de vocabulario. Más adelante, una línea de presión variable podrá convertirse en un tallo, una rama, una hoja alargada o el contorno de una montaña.

Los ejercicios de Sumi-e para ganar control del pincel ayudan a trabajar estas variaciones antes de aplicarlas a una composición.

4. Comprender la velocidad y la dirección

Dos trazos realizados con la misma cantidad de tinta pueden parecer completamente diferentes si cambia la velocidad.

Un movimiento lento deposita más humedad y suele producir una marca más intensa o expandida. Un movimiento rápido puede generar un trazo más ligero, irregular o fragmentado.

También debemos aprender a cambiar la dirección sin bloquear el gesto. Podemos practicar:

  • Líneas verticales.
  • Líneas horizontales.
  • Diagonales ascendentes y descendentes.
  • Curvas abiertas.
  • Curvas cerradas.
  • Movimientos circulares.
  • Cambios de dirección realizados en un solo gesto.

Estos ejercicios no deben convertirse en repeticiones automáticas. Después de cada grupo, observamos qué ha ocurrido. Analizamos dónde hemos perdido velocidad, dónde hemos presionado demasiado y cómo ha reaccionado el papel.

Una rutina breve como la propuesta en ejercicios de pincel para principiantes: 10 minutos al día permite desarrollar esta sensibilidad sin necesidad de realizar una obra completa en cada sesión.

5. Controlar la relación entre tinta y agua

Uno de los aprendizajes más importantes del Sumi-e es descubrir que la tinta negra no produce un único negro.

Según la cantidad de agua, podemos obtener:

  • Negro profundo y concentrado.
  • Tonos oscuros.
  • Grises medios.
  • Grises muy claros.
  • Aguadas casi transparentes.
  • Bordes definidos o expansiones suaves.
  • Texturas secas y fragmentadas.

Antes de crear composiciones, debemos aprender a preparar diferentes intensidades y reconocer cuánta humedad contiene el pincel.

Ejercicio de cinco tonos

Podemos preparar cinco pequeños recipientes:

  1. Tinta negra concentrada.
  2. Tinta oscura con una pequeña cantidad de agua.
  3. Gris medio.
  4. Gris claro.
  5. Una aguada muy diluida.

Después realizamos el mismo trazo con cada mezcla. Así observamos cómo cambia el peso visual sin modificar la forma.

Este ejercicio será fundamental cuando empecemos a crear profundidad. En una composición, el negro más intenso puede reservarse para el punto principal, mientras que los tonos claros ayudan a sugerir distancia, niebla o elementos secundarios.

Cargar varios tonos en un mismo pincel

Con más práctica, podemos colocar una tinta más diluida en el cuerpo del pincel y una tinta oscura en la punta. Al realizar el trazo, ambos tonos aparecen de manera simultánea.

Esta técnica permite crear hojas, pétalos y formas con variaciones internas. Sin embargo, conviene practicarla primero de manera aislada antes de utilizarla dentro de una obra.

En el uso de la tinta y el pincel en la pintura japonesa explicamos cómo interactúan estos dos elementos fundamentales.

6. Practicar trazos básicos antes de pintar motivos

Una composición compleja está formada por gestos relativamente sencillos que se relacionan entre sí. Por eso, antes de pintar un objeto completo, debemos construir un repertorio de trazos básicos.

Los ejercicios más útiles son:

Líneas

Nos ayudan a controlar la dirección, la estabilidad, la velocidad y la presión. Son la base de tallos, ramas, troncos, cañas de bambú, hierbas y contornos.

Puntos

No son simples marcas decorativas. Según el ángulo y la presión, pueden convertirse en hojas pequeñas, pétalos, texturas, frutos, nudos o detalles de animales.

Curvas

Permiten trabajar movimientos orgánicos. Aparecen en pétalos, ramas, cuerpos de animales, olas, montañas y elementos vegetales.

Trazos laterales

Al apoyar el costado del pincel podemos producir formas amplias con un solo movimiento. Este recurso se utiliza para hojas, pétalos, rocas o superficies de agua.

Pincel seco

Cuando reducimos la humedad, los pelos dejan pequeñas interrupciones en el trazo. Esta textura puede utilizarse para representar cortezas, rocas, ramas envejecidas, hierbas o superficies ásperas.

Degradados

Los degradados ayudan a pasar de una zona oscura a otra clara dentro de un mismo gesto. Son esenciales para crear profundidad y variedad sin añadir demasiados trazos.

7. Aprender a observar antes de representar

El Sumi-e no consiste únicamente en copiar el contorno externo de un motivo. Antes de pintar, debemos observar su estructura, su dirección y su energía.

Podemos preguntarnos:

  • ¿Cuál es la forma principal?
  • ¿En qué dirección crece o se desplaza?
  • ¿Qué parte soporta el peso?
  • ¿Qué elementos pueden omitirse?
  • ¿Qué gesto expresa mejor su carácter?
  • ¿Dónde cambia la tensión?
  • ¿Qué partes son oscuras y cuáles pueden quedar sugeridas?

Este proceso de simplificación es fundamental. Una composición compleja no mejora por contener más detalles. Mejora cuando cada trazo tiene una función.

Observar una rama, por ejemplo, no significa memorizar cada irregularidad. Significa reconocer dónde nace, cómo cambia de dirección, qué ramas son principales y qué zonas pueden eliminarse sin perder su identidad.

8. Empezar con motivos sencillos y dividirlos en partes

Una vez que controlamos los movimientos básicos, podemos empezar a pintar motivos reconocibles. Lo más recomendable es dividirlos en elementos.

El bambú como ejercicio inicial

El bambú permite trabajar:

  • Líneas verticales.
  • Cambios de presión.
  • Segmentos y nudos.
  • Ramas diagonales.
  • Hojas realizadas con movimientos rápidos.
  • Ritmo y repetición.
  • Espacio entre los elementos.

En lugar de pintar directamente una planta completa, primero practicamos los tallos. Después añadimos los nudos, las ramas y las hojas.

La guía sobre cómo pintar bambú en Sumi-e paso a paso muestra cómo construir el motivo progresivamente.

Las flores para trabajar sensibilidad y variación

Las flores permiten practicar pétalos, hojas, tallos, direcciones y diferentes cargas de tinta.

Podemos comenzar con:

  • Un solo pétalo.
  • Grupos de dos o tres pétalos.
  • Una flor pequeña.
  • Un tallo sencillo.
  • Una rama con pocas flores.
  • Una flor acompañada por dos o tres hojas.

En cómo pintar flores en Sumi-e encontrarás ejercicios para desarrollar estas formas sin intentar representar todos los detalles.

Ramas, hojas y pequeñas formas naturales

También podemos practicar hojas aisladas, pequeñas ramas, rocas, hierbas o siluetas de montañas. Lo importante es que el motivo pueda descomponerse en pocos gestos.

Cuando aprendemos mediante un curso presencial de Sumi-e, podemos observar directamente la postura, el ángulo del pincel y la cantidad de tinta utilizada en cada demostración.

9. Repetir un motivo sin copiarlo de forma mecánica

La repetición es necesaria, pero no buscamos producir diez hojas completamente idénticas.

Podemos repetir un motivo modificando una sola variable:

  • El tamaño.
  • La inclinación.
  • La presión.
  • La velocidad.
  • La cantidad de agua.
  • La intensidad de la tinta.
  • La distancia respecto a otro elemento.

Así aprendemos qué decisiones cambian su apariencia.

Por ejemplo, podemos pintar una misma hoja cinco veces:

  1. Con tinta oscura y un gesto rápido.
  2. Con tinta diluida y un movimiento lento.
  3. Con más presión en el inicio.
  4. Con más presión en el centro.
  5. Con una salida más seca y ligera.

El ejercicio no busca elegir una hoja perfecta, sino ampliar nuestra capacidad para responder a diferentes necesidades dentro de una composición.

10. Aprender a detenerse y observar el resultado

En Sumi-e, no siempre podemos corregir un trazo cubriéndolo o borrándolo. Cada marca conserva la historia del movimiento que la produjo.

Por eso debemos acostumbrarnos a observar sin intervenir inmediatamente.

Después de cada práctica podemos analizar:

  • Si el trazo empezó donde queríamos.
  • Si la presión cambió de manera intencionada.
  • Si había demasiada agua.
  • Si el movimiento perdió continuidad.
  • Si la forma necesita realmente otro trazo.
  • Si estamos intentando corregir por inseguridad.

Aprender a detenerse es tan importante como aprender a pintar. Cuando añadimos elementos sin una razón clara, podemos perder el vacío, la dirección o el equilibrio que ya habíamos conseguido.

El artículo sobre cómo practicar Sumi-e en casa sin frustrarte puede ayudarte a organizar una práctica más consciente y constante.

11. Introducir el espacio vacío desde los primeros ejercicios

Aunque todavía no estemos creando composiciones complejas, debemos empezar a observar el espacio vacío desde el principio.

Cuando practicamos una hoja, también podemos observar:

  • Cuánto espacio queda a su alrededor.
  • Hacia qué lado parece dirigirse.
  • Qué distancia existe respecto a la siguiente hoja.
  • Si dos formas quedan demasiado juntas.
  • Si el papel parece respirar.

No tenemos que esperar a pintar un paisaje para trabajar el vacío. Podemos hacerlo con tres puntos, dos hojas o una pequeña rama.

Una práctica sencilla consiste en realizar tres versiones del mismo motivo:

  • Una versión situada en el centro.
  • Otra desplazada hacia un lateral.
  • Otra entrando desde una esquina.

Después comparamos cómo cambia la sensación de movimiento y equilibrio.

Cuando estas decisiones resulten más naturales, podremos profundizar en la composición en Sumi-e y el equilibrio entre vacío, tinta y movimiento.

12. Crear pequeñas relaciones antes de una composición completa

Antes de reunir muchos elementos, podemos trabajar relaciones de dos o tres formas.

Algunos ejercicios útiles son:

  • Una rama y tres hojas.
  • Una flor y un tallo.
  • Dos rocas de diferente intensidad.
  • Una montaña oscura y otra diluida.
  • Un tallo vertical y una hoja diagonal.
  • Un grupo denso junto a una zona vacía.

Estos pequeños conjuntos nos enseñan a decidir:

  • Qué elemento es el principal.
  • Qué forma debe ser más oscura.
  • Qué dirección sigue la mirada.
  • Qué distancia necesita cada elemento.
  • Cuándo la imagen ya está completa.

Una composición compleja funciona mejor cuando las relaciones pequeñas están bien resueltas.

13. Pasar de los elementos aislados a una composición sencilla

Podemos considerar que estamos preparados para una composición sencilla cuando somos capaces de repetir varios trazos con una intención similar, controlar al menos tres intensidades de tinta y colocar dos o tres elementos sin llenar automáticamente el papel.

La primera composición no necesita ser una obra extensa. Puede consistir en:

  • Una caña de bambú con una rama.
  • Una flor con varias hojas.
  • Una rama de ciruelo con pocos brotes.
  • Dos montañas separadas por una zona de niebla.
  • Un pájaro sencillo sobre una rama.
  • Una roca acompañada por hierbas.

Antes de empezar, conviene decidir:

  1. Dónde se situará el elemento principal.
  2. Hacia dónde se dirigirá.
  3. Qué parte tendrá la tinta más oscura.
  4. Qué zona quedará vacía.
  5. En qué orden realizaremos los trazos.

Esta planificación no elimina la espontaneidad. Al contrario, permite que el gesto sea más libre porque no tenemos que improvisar toda la estructura mientras pintamos.

Qué aprender durante las primeras semanas de Sumi-e

No existe un ritmo idéntico para todas las personas, pero podemos seguir una progresión aproximada.

Primera etapa: materiales y trazos

Durante las primeras sesiones trabajamos:

  • Preparación del espacio.
  • Postura y agarre.
  • Líneas verticales y horizontales.
  • Cambios de presión.
  • Puntos y curvas.
  • Diferentes cantidades de agua.
  • Tonos de tinta.

Segunda etapa: formas aisladas

Después introducimos:

  • Hojas.
  • Pétalos.
  • Tallos.
  • Ramas.
  • Pequeñas rocas.
  • Texturas con pincel seco.
  • Degradados dentro de una forma.

Tercera etapa: motivos completos sencillos

Cuando los trazos empiezan a ser más conscientes, practicamos:

  • Bambú.
  • Flores.
  • Ciruelo.
  • Orquídeas.
  • Pequeños paisajes.
  • Animales simplificados.

Cuarta etapa: composición

Finalmente trabajamos:

  • Punto principal.
  • Ritmo.
  • Equilibrio asimétrico.
  • Intensidades de tinta.
  • Profundidad.
  • Espacio vacío.
  • Relación entre varios motivos.

Las clases online de pintura japonesa con tinta permiten seguir esta progresión de manera continuada, practicar cada semana y recibir correcciones antes de consolidar errores técnicos.

Cómo saber si estás preparado para composiciones más complejas

No necesitamos dominar completamente cada trazo para avanzar. Podemos empezar a introducir composiciones más elaboradas cuando observamos varias de estas señales:

  • Sujetamos el pincel sin apretarlo demasiado.
  • Podemos modificar el grosor mediante la presión.
  • Distinguimos cuándo el pincel tiene demasiada agua.
  • Conseguimos varios tonos de tinta.
  • Realizamos trazos largos sin detenernos continuamente.
  • Podemos repetir un motivo con variaciones.
  • Entendemos qué elementos forman una flor, una rama o un bambú.
  • Dejamos zonas vacías de manera intencionada.
  • No intentamos corregir cada trazo inmediatamente.
  • Podemos decidir qué elemento tendrá más protagonismo.

Estar preparado no significa que todas las pinturas salgan como esperamos. Significa que ya contamos con herramientas para observar lo ocurrido y decidir qué necesitamos practicar.

Errores al empezar a aprender Sumi-e

Querer crear una obra final en cada sesión

No todas las prácticas tienen que terminar en una pintura para conservar. Una hoja llena de líneas, puntos o degradados puede ser mucho más útil que una composición realizada con inseguridad.

Comprar demasiados materiales

Acumular pinceles, papeles y tintas puede distraernos de la práctica. Al principio necesitamos pocos materiales y tiempo para conocerlos.

Utilizar siempre tinta muy oscura

Trabajar únicamente con negro concentrado limita la profundidad. Los grises y las aguadas forman parte esencial de la pintura.

Practicar siempre el mismo motivo

Repetir ayuda, pero también necesitamos combinar ejercicios de presión, velocidad, tinta y observación.

Comparar los primeros trazos con una obra terminada

Una composición realizada por una persona experimentada reúne años de práctica. Debemos comparar nuestro trabajo actual con nuestros ejercicios anteriores, no con una obra construida desde otra etapa de aprendizaje.

Avanzar sin recibir correcciones

Algunos hábitos pueden repetirse sin que los detectemos: agarrar el pincel con tensión, utilizar demasiada agua o detener el trazo a mitad del gesto.

La orientación de una profesora permite identificar estos detalles. Además de las clases regulares, Kaoru Hirose imparte masterclasses y cursos de Sumi-e en universidades y escuelas de arte adaptados a estudiantes, artistas y centros formativos.

Qué modalidad de aprendizaje elegir

La mejor forma de aprender depende de la disponibilidad, la ubicación y el tipo de acompañamiento que necesitemos.

Clases online para practicar de manera continuada

Las clases online son adecuadas para quienes desean aprender desde casa y mantener una práctica semanal. Permiten observar las demostraciones, trabajar los elementos paso a paso y recibir indicaciones sobre el propio progreso.

Cursos presenciales para observar el gesto directamente

Los cursos presenciales permiten ver de cerca la posición del pincel, la velocidad, la presión y la preparación de la tinta. Son una opción especialmente útil para una primera aproximación o para profundizar en un motivo concreto.

Formación para universidades y escuelas de arte

Las masterclasses pueden integrar la técnica tradicional del Sumi-e con disciplinas como el diseño, la ilustración, la animación o el arte contemporáneo.

Talleres intensivos en otras ciudades

Cuando un grupo, una asociación o un centro cultural desea organizar una actividad específica, también es posible solicitar un taller de Sumi-e en tu ciudad.

Aprender Sumi-e paso a paso con Kaoru Hirose

Aprender primero los materiales, el gesto, la presión y la tinta no retrasa la creación artística. Nos proporciona los recursos necesarios para pintar con más libertad.

Cuando conocemos el comportamiento del pincel, podemos concentrarnos en la intención del trazo. Cuando entendemos la tinta, podemos crear profundidad. Cuando sabemos simplificar un motivo, podemos decidir qué elementos necesita realmente la composición.

No es necesario esperar a dominar todo para empezar a crear. Podemos alternar ejercicios técnicos con pequeñas pinturas, siempre que la dificultad aumente de forma progresiva.

En los cursos online de Sumi-e con Kaoru Hirose aprenderás desde los trazos básicos hasta la creación de obras completas, con demostraciones en directo, práctica paso a paso y orientación adaptada a tu nivel.

Preguntas frecuentes sobre qué aprender primero en Sumi-e

¿Qué debo aprender primero en Sumi-e?

Lo primero es conocer los materiales, aprender a sujetar el pincel y practicar líneas, puntos, curvas y cambios de presión. Después podemos trabajar diferentes intensidades de tinta y aplicar esos trazos a motivos sencillos.

¿Puedo empezar Sumi-e sin saber dibujar?

Sí. No es necesario tener experiencia previa en dibujo. El Sumi-e se basa en observar, simplificar y expresar las formas mediante el gesto, la presión y la tinta.

¿Qué trazos básicos debo practicar?

Conviene practicar líneas verticales, horizontales y diagonales, curvas, puntos, trazos laterales, cambios de grosor, degradados y texturas con pincel seco.

¿Cuándo puedo empezar a crear composiciones?

Podemos comenzar con composiciones sencillas cuando controlamos varias intensidades de tinta, realizamos trazos con cierta continuidad y somos capaces de relacionar dos o tres elementos sin llenar todo el papel.

¿Qué motivo de Sumi-e es mejor para principiantes?

El bambú, las hojas, las flores sencillas y las pequeñas ramas son buenos motivos iniciales porque permiten practicar líneas, presión, dirección, ritmo y diferentes cargas de tinta.

¿Cuánto tiempo debo practicar antes de pintar una obra completa?

No existe un plazo fijo. Podemos empezar a realizar pequeñas obras desde las primeras etapas, pero conviene alternarlas con ejercicios técnicos. La constancia y la calidad de la práctica son más importantes que el número de semanas.

¿Es mejor aprender Sumi-e online o presencialmente?

Ambas modalidades pueden ser útiles. Las clases online facilitan una práctica continuada desde casa, mientras que los cursos presenciales permiten observar directamente el gesto, la postura y la preparación de los materiales.

Kaoru Hirose

Kaoru Hirose

Artista y profesora de Sumi‑e certificada por la International Sumi‑e Association de Tokio. Ha impartido cursos y exposiciones en Barcelona, Sitges, Berlín y otras ciudades europeas desde 2013.
Puedes seguir su trabajo en Instagram o conectar con ella en LinkedIn.

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